¿Cuándo está listo un manuscrito para ser maquetado?
Estás a punto de enviar tu manuscrito. Has tardado meses (o quizás años) en escribirlo, y ahora, por fin, está terminado. Pero antes de dar ese paso definitivo, merece la pena detenerse un momento: ¿está realmente preparado para la maquetación? Un manuscrito mal formateado puede generar retrasos, errores en el diseño y un coste mayor del previsto. Por eso, en este artículo encontrarás una guía completa con checklist para preparar tu manuscrito antes de entregárselo a tu equipo de diseño editorial. Así, el proceso de maquetación será mucho más ágil, limpio y profesional.
Qué formato de archivo debes entregar: Word, Excel o PDF
Como norma general, para maquetar una publicación editorial se suelen recibir por parte de las personas autoras los formatos de archivo .doc o .docx (Word) y .xlsx (Excel).
El PDF es mejor que sea un exportado del documento Word (del manuscrito original) porque de esta forma el contenido queda intacto y podemos visualizarlo por igual.
¿Por qué es mejor entregar juntos un Word y un PDF?
Quizás es un poco complejo de explicar, pero conviene saber el proceso. A la hora de maquetar, importamos el contenido del documento original (ya sea Word o Excel) al archivo de diseño, respetando los estilos, notas al pie, imágenes, etc. Una vez se coloca, hay que ir revisando el archivo original para comprobar dónde están situados los elementos, como las imágenes o tablas. Hay veces que surgen incompatibilidades para visualizar este documento Word (se desordenan las imágenes o no aparecen las tablas al completo); por lo tanto, usamos el PDF para comprobar la ubicación exacta que le dio la persona autora a todos estos elementos.
Checklist: cómo preparar tu manuscrito antes de enviarlo
Revisión de textos de manuscritos editoriales
Algunos de los errores más comunes que suelo encontrar en los documentos originales y manuscritos aportados por las personas autoras se pueden evitar de tenerlas en cuenta desde el comienzo. Estos tienen que ver, además de los errores ortográficos (que más bien suelen ser erratas), con errores de puntuación, fallos en el formato o espaciados incorrectos.
En este listado se citan los errores habituales en el contenido manuscrito destinado a la maquetación:
- Dobles espacios y dobles saltos de párrafo. Los dobles espacios y los dobles saltos de párrafo son, probablemente, los errores más frecuentes y, al mismo tiempo, los más fáciles de corregir antes de la entrega. Vamos escribiendo el texto y pulsamos varias veces la barra espaciadora o «enter», ya sea por despiste o para resaltar una separación entre frases o secciones. Además, si necesitas empezar en una página nueva, evita añadir saltos de párrafo hasta llegar a ella: utiliza en su lugar Insertar > Salto de página. De esta forma, el documento quedará mucho más limpio y facilitará enormemente el trabajo de maquetación, aunque mi ojo ya esté entrenado para detectarlas al vuelo 😉
- Guiones y rayas. Un clásico camuflado. Obviamente, en el teclado no disponemos de la raya (—) para insertar en incisos o diálogos y por eso empleamos el guion (-) para todo. Buscarla en el manuscrito requiere más tiempo, ya que encontraremos guiones que están correctamente puestos y luego otros guiones que en realidad habrá que sustituir por rayas. Aplica cada una correctamente para evitar errores en la maquetación.
- Tabulado innecesario. Ya sean para sangrar un párrafo o separar palabras, el uso del tabulador puede ser engorroso a la hora de maquetar un texto. De todas formas, con la búsqueda se puede ir eliminando uno a uno para comprobar que no afecta a la coherencia del texto.
- Mayúsculas en palabras o títulos completos. Otro gran problema a la hora de maquetar es encontrarse títulos escritos en mayúscula. Si posteriormente, el diseño de los títulos acaba siendo con inicial en mayúscula y el resto de la frase en minúscula, resulta bastante complicado automatizarlo, ya que pueden haber nombres propios y demás palabras con inicial mayúscula que desaparezcan. Por eso, es conveniente escribirlas como una frase normal y luego decidir su tratamiento (si van todas en mayúscula o no).
- Abreviaturas con punto final. ¿A quién no se le puede escapar un “etc” sin el punto final? Poder, puede ocurrir, pero detectarlas es difícil y casual. Quien maquete el texto no sabrá qué abreviaturas se han empleado para poder buscarlas automáticamente. Nota: por favor, no envíes nunca un “etc…”.
- Usa una tipografía con las variables que necesites. Comienzas escribiendo con Times New Roman, copias y pegas un texto con formato que contiene la Verdana, vuelves a escribir un título con Arial, y así, añadiendo y añadiendo tipografías que luego habrá que limpiar. Es recomendable que como mucho, se utilicen dos y que estas sean por necesidad, como pueden ser el uso de glifos especiales que la tipografía principal no contiene (símbolos matemáticos o en otros idiomas). Luego, en el diseño, se decidirá cuántas tipografías se van a emplear, pero por lo pronto, que el documento original esté lo más “limpio” posible.
- Listados. En los listados suelo encontrar dos errores: el primero, es que no se añaden los dos puntos tras la frase introductoria, y el segundo, es que no se señalan los apartados (ya sea con números, letras, viñetas, etc.). Por lo tanto, es difícil que la persona que maqueta sepa que se trata de un listado.
Cómo nombrar las imágenes
Cuando se preparan las imágenes para aportar junto al manuscrito, hay tres aspectos técnicos que hay que tener en cuenta antes de enviarlas.
- En primer lugar, la resolución: para impresión, las imágenes deben tener como mínimo 300 ppp (píxeles por pulgada). Una imagen que se ve bien en pantalla puede quedar borrosa o pixelada al imprimirla. De todas formas, si no las tienes artefinalizadas, no te preocupes porque puedes pedirle al equipo de diseño que lo haga.
- En segundo lugar, el formato: depende de lo que contenga tu imagen, pero si es JPEG, PDF o TIFF, estará bien.
- En tercer lugar, la nomenclatura: nombra cada imagen de forma que sea fácilmente localizable. Un sistema que funciona muy bien es combinar el número de capítulo con el orden de aparición, por ejemplo: «cap02_fig01_mapa-conceptual.jpg». Así, se podrá encontrar cada imagen rápidamente.
Cómo entregar tablas y gráficos
Si hablamos de tablas o gráficos, el abanico de dificultades para maquetarlo se amplía, y es que resulta bastante común encontrar archivos originales que no se pueden editar o que son aportados como imagen.
Esto significa que el margen de error aumenta, ya que quien maquete puede equivocarse al transcribir los datos que contienen. Por ello, es fundamental que estos archivos sean aportados en su formato original, ya sea en Excel, Word o PDF.
Checklist completo
Antes de enviar tu manuscrito al equipo de diseño editorial, comprueba uno a uno los siguientes puntos. Si puedes marcar todos, tu archivo está listo para comenzar la maquetación.
- Textos: sin dobles espacios; sin dobles saltos de párrafo;títulos escritos en minúscula e iniciales mayúsculas; guiones y rayas diferenciados donde corresponde; abreviaturas con punto final; listados señalizados con viñetas o números…
- Imágenes: resolución mínima de 300 ppp; formato TIFF, PDF, JPEG o PNG; nombradas con código numérico o por capítulo; incluidas en el texto o con indicación de su ubicación exacta.
- Tablas y gráficos: en formato original editable (Excel, Word), no como imagen; con todos los datos correctamente revisados.
- Formato general: un único tipo de fuente o dos como máximo; sin tabulaciones para sangrar; saltos de página insertados correctamente.
Esta guía está elaborada a partir de la experiencia real trabajando con autoras y autores de muy distintos perfiles: desde docentes que preparan su programación didáctica para opositar, pasando por autores de obras colectivas en colecciones editoriales, hasta novelistas que autopublican su trabajo por primera vez en plataformas como Amazon KDP.
En todos los casos, los errores que aparecen con más frecuencia en los manuscritos entregados son prácticamente los mismos. Por eso, este artículo no es teórico: cada punto de este checklist responde a una situación real que he encontrado en mi trabajo como diseñadora editorial.
Por supuesto que cada manuscrito presentará características diferentes dependiendo del contenido y temática que abarque. Aún así, estoy preparada para afrontar todo tipo de proyectos y elevar su calidad editorial.
¿Estás a un paso de enviar a maquetar tu manuscrito?
Si ya has repasado el checklist y tu manuscrito está listo, el siguiente paso es dar el salto a la maquetación profesional.
Como diseñadora especializada en maquetación editorial, he trabajado desde proyectos de autopublicación hasta publicaciones académicas y corporativas. Si quieres conocer cómo trabajo y qué puedo hacer por tu proyecto, puedes visitar la página de servicios de maquetación editorial o contactarme directamente.
Estaré encantada de escucharte.
PUBLICADO POR
Raquel Perera es diseñadora gráfica e ilustradora canaria. Terminó sus estudios en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Gran Canaria y desde el año 2022 lleva trabajando para diversas empresas de diseño y comunicación visual de Las Palmas de Gran Canaria. Su especialidad más destacada es el diseño y maquetación editorial, habiendo trabajado en numerosas publicaciones de todo tipo.
Contacto: info@lapizlazuli.es
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